Wednesday, April 8, 2015

The Wonderful Story (La Historia Maravillosa)



I hope you had a joyful Easter celebration this past weekend. We have such a magnificent Savior! He not only died in our place but now He lives, and He lives in us! Hallelujah! 

I know you rejoice with me in how amazing and wonderful the story of Jesus' life, death and resurrection is. But at the same time, I know it can be challenging to share this wonderful story with others. 

I came across this short story that I wrote several years ago, and I thought it was fitting for this week's post. May God continue to strengthen and inspire us to share His story with others.

Blessings,
-Joanna


The Reluctant Messenger

“I don’t know how they do it,” I muttered to myself as I put my bag in the overhead bin and plopped down in seat 21B. I was still thinking about this morning’s Easter sermon.

“I’m not an evangelist, just a college student.”

An elderly gentleman squeezed past me into 21A. I closed my mouth and redirected my thoughts as a prayer. Lord, you know I’m just a small town girl. It’s fine for the preacher to say “Open your mouth and share the gospel” – I mean he gets paid to do that. But what if I try and mess it up? 

I glanced at the man beside me. He plugged in his headphones, pulled down the window shade, and closed his eyes. No conversation there.

Time to refocus. I pulled out my pocket Bible and found Psalm 27, my favorite. 

“Man, I hate flying.” A backpack hit the floor by my feet. A teenage boy dropped into 21C. Sandy hair, brown eyes, probably 16 or 17 years old. 

“Hey, I’m Nick.” He nodded at me. 

“Katrina.” I nodded back.

“What are you reading? Is that a Bible?” He actually sounded interested. “My cousin’s always talking to me about God. Are you one of those ‘born-again’ people?”

“Yes….” Lord, you’re kidding, right?

“I believe in God, but somehow it feels like something’s missing. You know?”

“Yeah….” Ok, God, I can take a hint.

“Do you think I’ll go to heaven?” His brown eyes locked on mine.

“Well…” I give in, Lord. I’m opening my mouth now. Please make something good come out! “I can tell you how you can know for sure.” 

I smiled at him. Yes, I can.


La Historia Maravillosa

Confío en que hayas tenido una gozosa celebración de la pascua el fin de semana pasado. ¡Tenemos un Salvador tan magnífico! No solamente murió en nuestro lugar sino que ahora vive, ¡y vive en nosotros! ¡Aleluya!

Sé que te regocijas conmigo en lo maravillosa que es la historia de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Pero al mismo tiempo, sé que puede ser un desafío compartir esta maravillosa historia con otros.

Encontré esta corta narración que escribí hace varios años y pensé que era adecuada para la publicación de esta semana. Que Dios continúe fortaleciéndonos e inspirándonos para compartir Su historia con otros.

Bendiciones,
-Joanna


La Mensajera Renuente

“No sé como lo hacen,” murmuré para mí misma mientras colocaba mi maleta en el compartimiento de arriba y me dejaba caer en la silla 21B. Todavía estaba pensando en el sermón de pascua de esta mañana. “Yo no soy evangelista, solamente una estudiante universitaria.”

Un adulto mayor pasó con dificultad por delante de mí a la silla 21A. Cerré mi boca y volví a dirigir mis pensamientos como una oración. Señor, tú sabes que soy apenas una chica de un pueblo pequeño. Está bien que el predicador diga “Abre tu boca y comparte el evangelio” –Quiero decir a él le pagan para hacer eso. Pero ¿qué tal si trato y lo echo a perder?

Di una mirada al hombre a mi lado. Él conectó sus audífonos, bajó la persiana de la ventana y cerró los ojos. Ninguna conversación ahí.

Momento de volver a enfocarse. Saqué mi Biblia de bolsillo y busqué el salmo 27, mi favorito.

“Vaya, odio volar.” Un morral golpeó el piso a mis pies. Un adolescente se sentó en la 21C.

Cabello rubio, ojos café, probablemente 16 ó 17 años.

“Hola, soy Nick.” asintiendo con la cabeza.

“Katrina.” Respondí asintiendo también.

“¿Qué estás leyendo? ¿Eso es una Biblia?" Realmente sonó interesado. “Mi primo siempre está hablándome acerca de Dios. ¿Eres una de esas personas ‘nacidas de nuevo’?”

“Sí…” Señor, estás bromeando, ¿verdad?

“Yo creo en Dios, pero de alguna manera siento como que algo está faltando, ¿sabes?"

“Sí…” Bueno, Dios, puedo ver una indirecta.

“¿Crees que iré al cielo?” Sus ojos estaban clavados en los míos.

“Bueno…” Me rindo, Señor. Voy a abrir mi boca ahora. Por favor ¡haz que algo bueno salga! “Puedo decirte cómo puedes saber con seguridad.”

Le sonreí. Sí, puedo.

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