Thursday, February 9, 2012

Unfailing Grace (Gracia Infalible)

Unfailing Grace I was reading Luke 22 recently. It's a passage I've read many times, but this time God showed me something I hadn't seen before.

As Jesus was being arrested, something surprising happened:

"When Jesus’ followers saw what was going to happen, they said, 'Lord, should we strike with our swords?' And one of them struck the servant of the high priest, cutting off his right ear. But Jesus answered, 'No more of this!' And he touched the man’s ear and healed him." -Luke 22:49-51

The book of John tells us that Peter is the one who wielded the sword and Malchus was the name of the servant. These were real people. This was a genuine life and death situation.

Jesus was about to be arrested and executed. If ever there was a moment when He might have been tempted to think only of Himself, this must have been it. Instead He reached out His hand and healed the servant's ear. He showed love to His enemy. In the midst of His own anguish, He extended grace to an undeserving soul.

Can you picture this moment? A quick flash of a sword, a yelp of pain, the bustle of soldiers preparing to respond...then Jesus' voice pierces the dimly lit night, His touch heals the man, the servant exclaims his surprise, onlookers stare in wonder....

I imagine there was a quiet pause as everyone present considered this unexpected act of power and grace.

Even in the face of His coming death, Jesus did not cease to demonstrate grace - because He is GOD. And God's grace never fails.

God is never too busy to offer grace. He never takes a break from being gracious. He never runs out of grace. His grace is unfailing!

And sometimes His grace flows over us even when we aren't aware of it. Peter thought he was doing the right thing by defending Jesus with his sword. But it was really the wrong thing to do. Yet in healing Malchus, Jesus also demonstrated grace to Peter. Jesus covered Peter's mistake and even brought something good out of it (as I'm sure that Malchus' life was altered from that moment and he undoubtedly told others about his experience as well).

This just astounds me! How beautiful it is that even while facing His own trial, Jesus' grace flowed over both Peter and Malchus - two different sinners, both desperately in need of grace.

This portrait of Jesus fills me with awe! And this same Jesus is the one who lives inside me and you.

May we continually adore with grateful hearts our Savior - the God of unfailing grace!


Gracia Infalible

Hace poco estuve leyendo Lucas 22. Es un pasaje que he leído muchas veces, pero esta vez Dios me mostró algo que no había visto antes.

Cuando Jesús estaba siendo arrestado, sucedió algo sorprendente:

“Viendo los que estaban con él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada? Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó.” -Lucas 22:49-51

El libro de Juan nos cuenta que Pedro fue quien levantó la espada y Malco era el nombre del siervo. Estos eran gente real. Esta fue una situación de vida o muerte verdadera.

Jesús estaba a punto de ser condenado y ejecutado. Si hubo alguna vez un momento cuando pudiera haberse sentido tentado a pensar solamente en sí mismo, debe haber sido éste. En lugar de eso alargó Su mano y sanó la oreja del siervo. Mostró amor a Su enemigo. En medio de su propia angustia, extendió gracia a un alma indigna.

¿Puedes imaginar ese momento? Un rápido destello de una espada, un grito de dolor, el bullicio de los soldados preparándose para responder. . . entonces la voz de Jesús penetra la penumbra de la noche, su toque sana al hombre, el siervo exclama su sorpresa, los espectadores observan maravillados. . .

Imagino que hubo una silenciosa pausa mientras todos los presentes consideraban este inesperado acto de poder y gracia.

Aun frente a su cercana muerte, Jesús no cesó de demostrar gracia – porque Él es DIOS. Y la gracia de Dios nunca falla.

Dios nunca está muy ocupado para ofrecer gracia. Nunca toma un descanso de ser clemente. ¡Su gracia es infalible!

Y a veces Su gracia fluye sobre nosotros aun sin ser conscientes de ello. Pedro pensó que estaba haciendo lo correcto defendiendo a Jesús con su espada. Pero en realidad era lo que no debía hacer. Pero sanando a Malco, Jesús demostró gracia también para Pedro. Cubrió su error e incluso sacó algo bueno de ése (porque estoy segura que la vida de Malco fue alterada desde ese momento e indudablemente también les contó a otros acerca de su experiencia).

¡Esto sencillamente me maravilla!” Qué hermoso es que inclusive cuando estaba frente a su propia prueba la gracia de Jesús fluyó sobre ambos, Pedro y Malco – dos pecadores diferentes, ambos en desesperada necesidad de gracia.

¡Este retrato de Jesús me llena de asombro! Y este mismo Jesús es el que vive dentro de mí y de ti.

Que continuamente adoremos con corazones agradecidos a nuestro Salvador - ¡el Dios de gracia infalible!

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