Thursday, March 1, 2012

Home (A Casa)




Do you remember a time as a kid when you went to stay overnight with a friend, but everything seemed to go wrong or maybe you got overly tired...and finally you cried, "I just want to go HOME!"

I had a day like that not long ago. The difficulties and disappointments of this "journey" overwhelmed me. I collapsed in tears before my Heavenly Father, crying, "I just want to go Home!"

It's a comfort to know that the Apostle Paul also had days like this. He wrote,

"...we have a building from God, an eternal house in heaven, not built by human hands. Meanwhile we groan, longing to be clothed with our heavenly dwelling." -2 Corinthians 5:1-2

It's okay to groan, to cry, to long for our true Home. God understands. He made us for our heavenly Home (2 Cor. 5:5).

But as long as we are here, away from Home, we have a purpose (Eph. 2:10). Our Home is already prepared for us, but now is our opportunity to store up treasure there - treasure that will last for eternity (Matt. 6:20, 1 Cor. 3:12).

At times on this earth we may cry, we may groan. But we know that persevering, enduring, and pressing on through every painful, awful moment will be worth it - when we finally arrive at our glorious eternal HOME!

"For our light and momentary troubles are achieving for us an eternal glory that far outweighs them all." 
-2 Corinthians 4:17


A Casa

Recuerdas haber ido alguna vez, cuando niño, a quedarte una noche donde un amigo, pero todo pareció ir mal o quizá te sentiste demasiado cansado y. . . finalmente gritaste: “¡Sólo quiero irme a casa!”

Tuve un día así hace poco. Las dificultades y desilusiones de este “viaje” me abrumaron. Me desplomé en lágrimas delante de mi Padre Celestial, gritando: “¡Sólo quiero irme a casa!”

Es un consuelo saber que el Apóstol Pablo también tuvo días como éste. Él escribió:

“. . . tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por eso también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial.” -2 Corintios 5:1-2.

Está bien, gemir, llorar, desear nuestro verdadero hogar. Dios entiende. Él nos hizo para nuestro hogar celestial (2Co. 5:5).

Pero mientras estemos aquí, lejos de casa, tenemos un propósito (Ef. 2:10). Nuestra Casa ya está preparada para nosotros, pero ahora es nuestra oportunidad para guardar tesoros allá arriba – tesoros que durarán por la eternidad (Mat. 6:20, 1 Co. 3:12).

A veces, en esta tierra podemos llorar, gemir. Pero sabemos que perseverando, soportando, avanzando en medio de cada momento doloroso, terrible, valdrá la pena – cuando finalmente lleguemos a nuestra gloriosa ¡CASA eterna!

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;”
-2 Corintios 4:17

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