Wednesday, September 14, 2016

Reflections and Echoes (Reflejos y Ecos)

One day I was listening to a worship song about God as the Beautiful One. One of the lines says, "Nothing on earth is as beautiful as you."

It got me thinking. I've been blessed to see and experience many amazing places in this world. I can revisit the treasures in my memory and enjoy the beauty of each place and each moment again and again.

…a stunning California sunrise

a peaceful Florida sunset

a dramatic Colorado mountain vista

a gentle Colombian rain

a wild Northern Irish pony herd

a silent Missouri snowfall

a sweet Alabama spring….

These memories delight my heart. When I get started I love to remember the

…sweet breezes – in a grassy field; by the Atlantic ocean; in a swinging hammock in the Andes...

…fragrant flowers – from hibiscus and magnolias in the South, to roses and blooming catci in the desert...

…majestic mountains – jungle covered in South America, snow-covered in North America, rugged and strong in Central America....

Everywhere I’ve been, I’ve seen magnificent reflections of who God is. I’ve heard quiet echoes of His heavenly music. Throughout my life the beauty of the Creator displayed in His creation has captivated my soul.

Now imagine that all that vast beauty is only a dim reflection, a quiet echo of the beauty of God Himself. My mind cannot imagine such a glorious thing!

All the beauty we see around us in Creation is just a glimpse, just a tiny taste to stir our hearts and give us a greater longing for our God – the One who is infinite in beauty!

I believe the song is correct – nothing on earth is as beautiful as our God. Let’s take time to see Him in creation and to consider how indescribably beautiful He is!

“One thing I ask of the LORD, this is what I seek: to dwell in the house of the LORD all the days of my life, to gaze upon the beauty of the LORD and to seek Him in His temple.” –Psalm 27:4


Reflejos y Ecos

Un día estaba escuchando una canción de adoración acerca de Dios siendo el Hermoso. Una de las líneas dice: “Nada sobre la tierra es tan hermoso como tú.”

Me puso a pensar. He sido bendecida viendo y experimentando lugares maravillosos en este mundo. Puedo volver a visitar los tesoros en mi memoria y disfrutar la belleza de cada lugar y cada momento una y otra vez.

…un estupendo amanecer en California

un pacífico atardecer en Florida

una dramática vista de la montaña en Colorado

una suave lluvia colombiana

una manada de ponys salvajes irlandeses

una silenciosa nevada en Missouri

una dulce primavera en Alabama…

Estos recuerdos deleitan mi corazón. Cuando comienzo a hacerlo me encanta recordar las

…dulces brisas – en un campo lleno de pasto: por el océano Atlántico; en una hamaca balanceándose en Los Andes…

…fragantes flores – desde hibiscos y magnolias en el sur, hasta cactus florecientes en el desierto…

…montañas majestuosas – cubiertas de jungla en América del Sur, cubiertas de nieve en Norteamérica, arrugadas y fuertes en América Central…

En todas partes donde he estado, he visto magníficos reflejos de quién es Dios. He escuchado ecos tranquilos de Su música celestial. A lo largo de mi vida la belleza del Creador, desplegada en Su creación, ha cautivado mi alma.

Ahora, imagina que toda esa vasta belleza es solamente un reflejo oscuro, un eco tranquilo de la belleza de Dios mismo. ¡Mi mente no puede imaginar algo tan glorioso!

Toda la belleza que vemos alrededor nuestro en la Creación es sólo un vislumbre, sólo una pequeña muestra para agitar nuestros corazones y darnos un mayor anhelo por nuestro Dios - ¡Aquel que es infinito en belleza!

Creo que la canción es correcta – nada sobre la tierra es tan hermoso como nuestro Dios. Tomemos tiempo para verlo a Él en la creación y considerar ¡lo indescriptiblemente hermoso que Él es!

“Una sola cosa le pido al Señor,  y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida,  para contemplar la hermosura del Señor  y recrearme en su templo.” –Salmo 27:4

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